Las ideas-inventos que más me gustan son los que cuando las ves dices: ¿pero de verdad que no existía esto ya? ¡Pero si es básico! ¡Es de lo más práctico! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? O sí se te había ocurrido, pero de una manera más cutre, con objetos que tuvieses a mano, y al final claro, el resultado no es el mismo. Los inventos sencillos, a los que les puedes dar varios usos, los que cuando los tienes dices “¡por fin!”, esos son los buenos.

Y eso es lo que me ha pasado con mi Stickikoy. Os cuento un poco su historia:

Cuatro emprendedores, cuatro amigos de toda la vida, que en vez de desanimarse con este panorama, han decidido animarse y crear una nueva marca que les represente, que sea joven y fresca, con la intención de crecer profesionalmente a pesar de las dificultades. Y de ahí nace Stickikoy una idea que no puede ser más práctica, cómoda, útil, básica y estéticamente muy bonita y moderna.

La primera parte es un kikoy.

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Como veis, es como un pareo que te puedes ceñir a la cintura, tanto hombres como mujeres, y que también puedes usar como toalla de playa ya que sus dimensiones están hechas para ello.

Pero aquí llega el problema, cuando colocas la toalla, es decir el kikoy, uno se esfuerza en extenderla, quitar las arenas, que no se doble por los bordes y no se vuele con el viento. Tarea que requiere su tiempo para que luego no tarde ni 2 minutos en hacerse un burruño o que acabe enterrada, por no hablar de cuando vas a darte un baño y la imagen que tenías al irte de tu cómoda y limpia toalla se ha ido al garete cuando vuelves. Yo siempre he usado las sandalias, bolsos, ropa o lo que tuviese a mano para evitarlo, pero afortunadamente hay personas que le han dado un par de vueltas a esta necesidad, y con ello viene la segunda parte de la idea, la novedosa, la útil, mi preferida: los sticks

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Son “palitos” que se enganchan a los flecos de cada esquina del Kikoy, clavándolos en la arena o césped, y poniendo fin así a los vuelos espontáneos o desapariciones en la arena de las playas españolas (maldito levante).

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Y no hay más, os lo dije, es tan básico como útil y fácil de usar. Te enrollas en el kikoy y te llevas los sticks junto con el móvil, las palas y la crema protectora y a disfrutar de un día de playa al 100%.

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La manera de hacerte con uno o si quieres más información también es muy fácil: www.stickikoy.com. Además tienen cuenta de Facebook (Stickikoy), Twitter e Instagram (@stickikoy) para enterarte de las novedades o ver fotos y experiencias de clientes.

Para terminar de rematar el producto estrella del verano, los precios no pueden ser más competentes, por 25 euros todo el pack.

Así que nada, nos veremos en la playa con nuestros Stickikoys, ¡seremos los más listos!