Llega julio y a todo el mundo se le pone cara de disfrute. Aunque no le toquen aún las vacaciones, algo tiene este mes que uno se relaja o tiene más ganas todavía de aprovechar los días y desconectar un poco.

Yo cuando vienen estos días los aprovecho para leerme el libro que tenía pendiente o pasarme las horas escuchando canciones que me encantan, no necesariamente las de última moda (ni mucho menos) y que por culpa del poco tiempo o de la rutina de encender la radio, hace meses que no me pongo. Son las típicas canciones que, cada vez que cambio de móvil y traslado playlist, perduran sobre otras que me agotaron y acabé desechando. Suelen ser acústicas, algunas simplemente de voz y guitarra (y si la voz es de esas que llaman “desgarrada” mejor), otras de conciertos, otras de estudio, pero todas en vivo.

Así que hoy comparto con vosotros las canciones que han sobrevivido a mis limpiezas y filtros, las que tengo más trilladas, las de “repeat”, a las que recurro cuando quiero desconectar. No creo que os descubra nada nuevo, pero así tengo la excusa de escucharlas todas otra vez.

A Paolo Nutini en cuanto lo escuché hace ya unos cinco años empecé a bajarme canciones suyas o versiones, con una sola condición: tenían que ser en directo. Y esta junto con Jenny don´t be hasty se quedaron conmigo para siempre.

 

The Kooks y su Ooh La porque en cuanto empieza a sonar el ritmillo de la guitarra se me mueve el hombro sin querer.

 

A Selah Sue llegué por un amigo portugués a quien siempre estaré agradecida. La primera que escuché fue Explanations, luego Raggamuffin y con Break acabé por convencerme del todo (su versión de Daydreamer de Adele me obsesionó por bastante tiempo)

 

Recién llegada a Madrid, hace diez años, apuntándome a todo plan musical que me ofrecían, fui a un concierto en la Riviera de un desconocido, para mí, Jack Johnson. Él, su guitarra y buen rollo. La semana después me compré su CD y desde entonces siempre hay más de una canción en mis playlist. Esta en concreto para el mes de julio es perfecta.

 

Los culpables de que uno de mis sueños sea aprender a tocar la trompeta es Beirut. Su ritmillo, sus ukeleles y mandolinas no faltaron en mi roadtrip por Italia, los auténticos días de desconexión y disfrute.

 

Un día cotilleando por Facebook (sí, lo reconozco) acabé en el perfil de alguien que tenía un vídeo de Edei. Me fui directa a Youtube y me vi de un tirón todas las versiones que tiene, o por lo menos que pude encontrar, todas me encantaron. Esta una de las que más me gusta ponerme al sol.

 

Otra de las de escuchar una y otra vez, mientras disfruto tumbada de no hacer nada más que mover los pies hacia los lados y pensar planes veraniegos, es el acento francés de ZAZ. Envidia cochina de esa voz.

 

Y para terminar: mi voz preferida. Y por éso sólo nunca falta.

 

Espero que os haya gustado, yo desde luego he desconectado un rato, y aún me queda todo julio.

REPEAT.