Los hermanos mayores son, después de tus padres, las personas a las que más admiras cuando eres pequeño (y mayor). Si además eres niña, y tienes un hermano varón que te lleva unos años, es y será el héroe más real que conocerás jamás.

Aunque, como toda relación personal importante en la vida, tiene sus mejores y peores momentos:

Buenos como en el que me cogías de la mano mi primer día de guardería para que no llorase tanto. Malos como cuando pegabas a mis muñecas favoritas mirándome de reojo mientras yo contemplaba impotente cómo se les soltaba un brazo o se les caía un ojo. O como cuando me decías que era adoptada o recogida, (algo muy popular en la época, no sé dónde lo aprendían o de dónde lo sacaban, pero lo hacían todos los hermanos mayores de España y con saña. Estaba la versión “te recogimos de la basura”, “te encontramos debajo de un puente” o “tu familia era gitana” en mi caso variaba según la situación). Buenos como cuando jugábamos a Mario Bross, al Bubble Bobble o al Street Fighter  con su “hadooken” y me sentía un poco más mayor cuando conseguía ganarte. O como cuando improvisábamos un ring en el salón e imitábamos a los de Pressing Catch, aunque terminasen siendo malos porque acababa malparada, ya que lo nuestro era en serio y no meras coreografías preparadas (y ya lo vaticinaba mamá con su: “vais a acabar maaaal”). Y como cuando, un poco más mayores me enseñaste lo importante que era comprar primero el President en el juego Hotel, y a organizar una estrategia casi “Matahari” en el Risk.

No se me olvidará cuando aguantabas pacientemente que te siguiese a todos lados. Que me guardases el secreto cuando te enterabas que salía por las noches cuando no debía. Que te tomases con humor que me gustasen tus amigos y que te hicieses el loco cuando “tomaba prestadas” fotos de tu pandilla para enseñarselas a la mía.

Te agradezco tu buen humor constante. Tu comprensión en una casa en la que abundan las mujeres, y por lo tanto, los programas y pelis femeninas. Tus consejos y advertencias, siempre desde el cariño y con tacto para que no las viese como imposiciones u órdenes. El estar disponible las 24 horas los 365 días del año para cualquier cosa que necesite, o favor que te pida. Ilusionarte con lo bueno que me pase, y llevarte siempre genial con los ligues que he tenido, sin juzgar, criticar u opinar.

Me quedo con aquellos viajes eternos en tren-cama en vacaciones, que me dejaras la litera de arriba y las horas en el vagón-guardería. Con las tardes-noches de sofá y pelis. Con los “¿merendamos?” y charlar en la mesa de la cocina mientras nos tomamos las tostadas. Con los largos paseos mientras me cuentas cosas, siempre interesantes o historias divertidas. Con tus descubrimientos tan buenos de nuevos grupos de música y canciones que me enseñas, y que te guste tanto el cine como a mí y me mandes trailers de futuros estrenos que sabes que me van a encantar. Que me prestes tus libros incluso antes de leértelos tú y me dejes con la boca abierta con la cantidad de cosas que sabes de todo. Con lo increíblemente bien que dibujas y pintas y por haberme hecho el mejor regalo de mi vida con ese cuadrito que siempre conservaré.

Porque eres cariñoso (y además te dejas), y de las más graciosas y buenas personas que he conocido. Porque te entra la risa y terminas llorando sin poder evitarlo y me contagias. Porque con sólo poner una palabra o frase en el chat de whatsapp, imagino tu tono y manera de decirlo y ya me muero de risa. Porque sabes escuchar y sabes cuándo hablar y qué decir. Porque eres constante, responsable, sincero y noble. Porque te metes en el bolsillo a todos los que te conocen y jamás he escuchado (ni escucharé) a nadie hablar mal de tí. Y porque eres de las pocas personas en el mundo por las que pongo la mano en el fuego del todo sin miedo a equivocarme.

Y aunque no buscas nunca destacar ni llamar la atención, ni te gusta ser el centro ni quedar por encima de nada ni nadie, al final, por todas estas pequeñas anécdotas, detalles, características, momentos, regalos, virtudes y recuerdos, has acabado siendo alguien destacable en mi vida, el centro de mis mejores críticas y el mejor hermano, alguien a quien admirar, imitar y querer. Y por éso siempre has sido y serás mi héroe más real.

FELICIDADES.

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