Ya empiezan a desnudarse un poco los pies, los calcetines al cajón  y sacamos las bailarinas que dejan ver los empeines todavía blancos, y algunos tímidos tobillos asoman por pantalones que se remangan una vuelta. Al medio día los brazos y hasta los hombros de algunas calurosas se descubren pidiendo broncearse de camino a casa para comer.

Y es que la primavera ya está llegando con sus frescos madrugones y medios días asfixiantes por culpa de haber llevado tanto abrigo al salir de casa. Una nunca acierta. Así que empezamos con la primera despedida del año en cuanto a prenda de ropa se refiere: Adiós queridos abrigos!! Tan imprescindibles durante todos estos últimos meses de otoño-invierno. Los hemos adorado y nos han salvado más de una mañana con prisas. De esas que te levantas sin saber que ponerte, y acabas con: pantalón, camisa básica y EL ABRIGO.

Este año los hemos encontrado lisos y de cuadros, largos y de líneas sencillas, de colores neutros o muy llamativos. Pero todos con algo en común: un poco grandes, como si hubieses ido al armario de tu madre o te hubieses equivocado de talla: con los hombros caídos, mangas remangadas o largos hasta los pies. Sin dejar de ser  estilosos (para mi gusto) y muy muy abrigados, que al final, es por lo que nos los ponemos….o no?

Por eso se merecen, de mi parte por lo menos, una despedida en condiciones antes de que los desterremos del todo. Os dejo los abrigos que más me han gustado y antojado mientras ojeaba por Internet esos días de frío polar y lluvias, en mi adorada Pinterest (arriba).